Deja que te cuente LAS VIUDAS PUEDEN RENACER

Deja que te cuente LAS VIUDAS PUEDEN RENACER Por Alberto Enrique El folclor es un gran saco con espacio suficiente para dar cabida a tradiciones, leyendas, acontecimientos que dan color al patrimonio del país o de la vida cultural en cualquiera de sus rincones. Existen páginas que permanecen en el tintero, guardadas o hasta desconocidas, por ejemplo, de esa reserva ¿tiene usted idea de lo que es una viuda en calles de una vieja villa formando una preocupación para los vecinos? Pues ahí les van estos detalles. De boca en boca se traslada la noticia cuando aparece una nueva viuda, se generaliza el comentario ya que un encuentro tales visiones no deja de impactar y aunque sea asunto conocido inspira preocupación, también temor. Será otro sitio a tener muy en cuenta cada noche pues nunca se conoce el propósito que persiguen estos raros seres. Desde ese instante, cada viuda fija su sitio y se convierte en una alerta para todo el pueblo. Los novios adelantan la despedida tras visitar a sus amadas, hay quienes buscan desacostumbrados caminos para retornar a sus hogares, muchos familiares dan montones de consejos a sus juveniles miembros, o el simple transeúnte nocturno que desanda cerca de la medianoche desviará su ruta. Todo el mundo evita el choque con esas visiones o ánimas en pena al decir de algunos conciudadanos. Resulta un riesgo verdadero andar tarde por parajes bien conocidos de famosas apariciones, entre otros: por el callejón de la Academia de Música, la calle Adolfo Ruiz, la de El Carmen, y hasta se oculta una sobre zancos y caprichosamente vestida de negro en Brigadier González y la Avenida. Nadie tiene interés en ver siquiera uno de esos fantasmas, entes de la noche y de las calles. Dicen que hasta están armadas y son capaces de atacar. Se desconoce en realidad qué busca la viuda o por qué actúa, son muchas las suposiciones y queda la duda: si son gentes agazapadas en sitios oscuros para vigilar a un marido escurridizo o quien está aguardando la hora precisa para introducirse en la cama donde espera encontrar el calor de una mujer que no es la esposa. ¿Acaso su surgimiento tendrá conexión con La Viuda Alegre, famosa opereta del húngaro Franz Lehar, o con los enmascarados del Carnaval de Venecia? No se sabe exactamente cuál fue la primera ni la última acá en Remedios, eso sí, siempre se exhibieron con el rostro oculto y arropadas en amplias telas blancas, costumbre o ardid de pasados tiempos que daría buen resultado para ahuyentar a los indeseados. La imagen de una viuda trascendería pues sembraban desconfianzas, turbaciones, por lo cual sería esquivada en las calles de la villa remediana. Tales apariciones simbolizaron todo un pretexto o fórmula para atemorizar a los más ingenuos, fueron una realidad convertida en mito: misteriosas visiones disimuladas en oscuros portones y envueltas en sábanas blancas desde arriba hasta abajo ¡Uy, qué susto! Encajaría hoy día actualizar nuevos aspectos de la riqueza cultural autóctona formada en los más de cinco siglos de la existencia de San Juan de los Remedios, ciudad que existe en el centro norte de Cuba. De todos modos, aparece aquí y ahora una propuesta o tarea para el conjunto artístico de la localidad pues el mismo cubre las artes escénicas con variados espectáculos. Incorporar el fenómeno de las viudas puede dar continuidad a las presentaciones teatrales de calle realizadas en la Octava Villa, con ello ampliarían así el muestrario o repertorio de los grupos profesionales o de aficionados que allí difunden atractivas programaciones. Las viudas aportarían un tema de interés al teatro popular o de calle. De forma innovadora sería un suceso para el turismo nacional e internacional, una buena propuesta. Debe resultar otro elemento de mucho valor junto a la experiencia de las figuras estáticas o exposición de las estatuas vivas de las carrozas parranderas. Durante las “Noches remedianas” las viudas entrarían en juego como un acontecimiento acrecentado entre las leyendas de la localidad. Tras ser expuestas convenientemente disimuladas en portones y columnas del núcleo histórico de la ciudad, produciría un efecto lleno de impacto al ser descubiertas ahora. Además, dicha representación concluiría con un ballet moderno entre ellas. Una Danza de las Viudas sería un complemento final para la representación de aquellos misteriosos personajes que formaron aquel gran mito en el pueblo. ¿Es o no labor creadora para folcloristas, músicos, gente de teatro: escenógrafos, vestuaristas…? ¿Hay o no nueva tela que cortar? En la vieja villa de Remedios aún parece haberla. Las viudas pudieran renacer y destacarse como otro elemento cultural más. Entonces, hágase realidad, disfrutemos de ese interesante y sugestivo aporte.

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